jueves, 11 de mayo de 2017

JUNTOS CONSTRUIMOS RÍO ALEGRE

Mamás y papás, la granja en la clase ha pasado de ser un proyecto a una realidad que construimos diariamente entre todos. Cada niño/a, con su familia, ha aportado un trocito de sí mismo, para así formar, juntos, un inmenso college de experiencias, emociones, sentimientos, alegrías, juegos, conocimientos y diversión. Este rico puzle, que aún sigue en construcción, no hubiera sido posible sin vuestra importante aportación de mobiliario, juguetes, trabajo y participación en las actividades propuestas. Una porción de este proyecto, por vuestra implicación y compromiso, os pertenece a todos y cada uno de vosotros. Juntos, construimos Río Alegre. 





NUESTRAS MASCOTAS VIENEN AL COLE

Estamos recibiendo la visita de las mascotas más simpáticas y divertidas. Así, hemos conocido a Lúa, una perrita guapísima que es la mejor amiga de Lucas. Él, junto a su mamá, nos ha explicado muchas cosas sobre ella: come galletitas (pienso), la pasean todos los días con un collar y una cadena, tiene un pelo negro muy suave y largo, le gusta que le rasquen la barriga y duerme en una camita cerca de nuestro compañero.


Eva y su mamá, nos sorprendieron una mañana con su mascota, un animalito muy tierno y gustoso. Se trataba de Minie, una conejita tranquila y cariñosa que nos hizo muy felices dejándonos que la acariciáramos.  Eva nos explicó que le encanta comer lechuga, dormir acurrucada con sus hermanitos y su mamá y que se queda muy quieta cuando le tocan las orejas. Puede dar saltos muy grandes y es muy veloz.


Muy interesante fue recibir a la erizo Pita, la mascota de Andrés, que vino con su tata María José. ¡Nosotros nunca habíamos visto uno de cerca! Fue divertido tocar sus púas. Nos contaron que le encanta comer manzana y  comida para gatos, y que le gusta dormir de día y jugar de noche. Necesita estar muy calentita, en invierno le ponen en su camita una manta eléctrica. Tiene unas pezuñas fuertes para trepar los árboles en busca de la fruta y una colita diminuta. Cuando tiene miedo se hace una bola.


Olivia y su tita Chiqui, nos trajeron a clase a un pececito alegre y juguetón llamado Ariel. Es pequeño, de color naranja y comprobamos que su cuerpo está cubierto de escamas y no de pelos o plumas. Se desplaza por el agua gracias a sus aletas. La casa de Ariel es una pecera- Olivia juega mucho con él: cuando ella le da unos golpecitos al cristal, el pez va en su busca abriendo y cerrando la boca mientras hace glu, glu…


Hemos disfrutado muchísimo de estas visitas. Esperamos recibir más.


VALENTINA NOS DA LECHE!!!!!

Por si tanta diversión fuera poca, la abuela Mari y la tita Toñi de Andrés trajeron a clase a la vaca Valentina. Esta impresionante manualidad, que nos encantó y nos dejó con la boca abierta, nos permitió experimentar una de las labores más importantes de la granja: ordeñar. Mediante un ingenioso sistema interno, nuestra fabulosa vaca, nos daba leche!!!! (y no una cualquiera, si no de arroz, para que todos pudiéramos tomarla), al estrujar sus ubres.


Esta actividad, tan divertida y original, hizo que nuestros niños disfrutaran muchísimo y lo pasaran en grande. La ilusión se reflejaba en sus rostros mientras obtenían, ellos solitos, leche del animal. Personalmente me ha resultado una escena muy tierna. Muchísimas gracias a los que la habéis hecho posible.



CUÉNTAME UN CUENTO


En Río Alegre, no solo hay tiempo para los animales y las tareas del campo, también seguimos escuchando los cuentos que nos traen las familias. En esta ocasión, los abuelos de nuestra amiga Sofía, Amparo y Pepe, nos hablaron de emociones y sentimientos con nuestro amigo el Monstruo de Colores. Gracias por el cariño tan grande que nos disteis. Volved siempre que queráis.



Saludos.
Susana Chacón.







miércoles, 3 de mayo de 2017

VALENTINA, ¡BIENVENIDA A RÍO ALEGRE!

Mamás y papás, la primavera ha llegado a nuestra clase y diariamente jugamos y aprendemos envueltos por el colorido de las flores, el perfume del tomillo y romero y la alegría que nos traen  los animales que vienen a visitarnos.



Nuestra aula, tan viva como nosotros, se transforma cada trimestre en el escenario perfecto donde desarrollar nuestra imaginación y creatividad, crear aprendizajes nuevos y experiencias positivas en las que el juego ocupa un papel principal. Como sabéis, ahora es una granja.






Hace unos días, Sara Mercado, mamá de nuestro amigo Ferrán, nos presentó a la vaca Valentina y a sus amigos los animales, en un divertido cuento musical. De manera muy lúdica y estimulante, se fueron hilando actividades que trabajaban el sonido y el silencio, el tono grave y agudo, la intensidad y duración del sonido y las notas musicales. Tuvimos la oportunidad de manipular instrumentos como el violín y la flauta de émbolo, maracas y metalonotas. Una fiesta musical que era interrumpida en ocasiones por el señor Rayo (el silencio), que nos hacía estar muy calladitos, y era retomada justo después, por Musizón, el duende de la música que todos llevamos dentro. Cantamos, bailamos, reímos y disfrutamos muchísimo, en la gran inauguración de nuestra GRANJA RÍO ALEGRE.




La música está en nosotros desarrollando nuestra capacidad de percibir, sentir y expresar. El feto y más tarde el bebé, se relaja con el latir del corazón de la madre, escucha su respiración acompasada y realiza su primer baile cuando lo mecen al ritmo binario de las nanas. Al igual que muchos aprendizajes importantes en la vida, la educación musical debe comenzar nueve meses antes de nacer. El vientre de la madre es el primer pupitre del niño.


Gracias Sara por transmitirnos tu amor hacia la música, por despertarnos el placer de escuchar y producir sonidos y silencios, y transportarnos a un mundo mágico mediante juegos sonoros.

Saludos.
Susana Chacón.

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jueves, 30 de marzo de 2017

ALL YOU NEED IS LOVE

Mamás y papás, en la escuela aprendemos muchas cosas. Nuestro cole es dinámico, creativo, innovador y… con mucha marcha. Una de los aspectos más importantes de la etapa infantil es su papel socializador. Más de veinte niños en un aula, que comienzan como completos desconocidos y terminan siendo hermanos.  En nuestra clase, tenemos como objetivos principales aprender a ser felices y a conocernos, respetarnos y querernos tal y como somos.

En la rutina diaria de clase,  hay buenos y malos momentos, son cinco horas diarias, en las que surgen situaciones de afectividad, conflicto, pena, alegría… que utilizamos como punto de partida para trabajar la inteligencia emocional.

Desde el primer trimestre, tenemos un compañero de clase muy especial, es uno más de nosotros y aunque no habla, con su color y su expresión nos muestra cuáles son sus sentimientos y emociones: es el Monstruo de Colores. Ocupa un rincón fijo en la clase y cuando llegamos por la mañana lo miramos y en ocasiones esta de color verde, con la mirada serena, tranquilo, entonces nosotros intentamos  hablar bajito y no hacer ruido para mantener la calma. Otros días, está de color azul, y hay lágrimas en sus ojos, la pena lo inunda, nosotros queremos  quitarle la tristeza y lo cogemos, lo abrazamos, lo besamos, le hacemos cosquillas, le damos nuestro amor. Seguro que mañana esta de color amarillo pensamos. Y efectivamente, nuestras muestras de afecto lo han puesto feliz y luce una sonrisa de oreja a oreja. Entonces, nos reímos,  jugamos con él, lo lanzamos al aire, nos lo pasamos de unos a otros… Pero hay días que se pone muy rojo, con los brazos cruzados  y el ceño fruncido y parece que va a explotar. Está furioso, tenemos que calmarlo, le decimos ¡stop!, le ayudamos a contar hasta diez y respiramos profunda y lentamente con él. Pero lo que más nos gusta es verlo de color rosa,  se pone así porque está enamorado de todos los chicos y chicas de la clase. Entonces, un sentimiento de amor nos invade y nos apetece abrazarnos, sonreírnos, hacernos guiños, besarnos o regalarnos caricias.

Todos juntos hemos aprendido a reconocer  las diferentes emociones que podemos sentir los seres humanos y cómo gestionarlas para tomar las decisiones adecuadas y relacionarnos con los demás y con el medio de forma positiva.

En este segundo trimestre, ponemos en práctica nuestros conocimientos para  favorecer la relación con nuestros amigos de clase, desarrollar  un sentimiento de grupo basado en la aceptación, ayuda, respeto y el cariño. Lo llevamos a cabo realizando  actividades que forman parte de nuestra rutina diaria:
- Consolamos y damos afecto a los compañeros que están tristes por distintos motivos (llora por su mamá, se ha caído  y se ha hecho daño…)
- Nos damos los buenos días todas las mañanas y nos regalamos una muestra de afecto, desde una sonrisa, un guiño, un beso…
- Para relajarnos nos sentamos en fila, con las piernas abiertas, mientras suena una música tranquila, y con un pincel nos hacemos cosquillas unos a otros. Se crea un ambiente de calma.
- Antes de irnos a casa nos ayudamos los unos a los otros a ponernos los abrigos y la mochila y nos damos las gracias con un abrazo de amigo.












































































































Mamás y papás, de verdad os digo, que aún siendo muy importante la labor de la escuela como instrumento formativo y de adquisición de conocimientos y habilidades, no lo es más que su papel de enseñar a convivir de forma solidaria colaborando, respetando, integrando… con el fin de aprender a ser más persona, y a llegar a ser quienes somos. Nacemos humanos pero tenemos que llegar a serlo con nuestro esfuerzo y el apoyo de los otros. He aquí la labor de la familia y la escuela.

Saludos.

Susana Chacón.